La elección del tipo de reja en los cultivadores es clave para optimizar la eficiencia de la labor y el estado del suelo. Dos de las más utilizadas son las rejas escarificadoras y las rejas extirpadoras. Aunque a veces se usan de forma complementaria, tienen objetivos y comportamientos diferentes.
Rejas escarificadoras: trabajo profundo y borrado de huella
Las escarificadoras están diseñadas para trabajar a mayor profundidad, penetrando en capas compactadas para romper la suela de trabajo y borrar la huella de los neumáticos.
- Dónde destacan: suelos compactos y duros.
- Beneficios: mejora de la estructura del suelo, mayor infiltración y mejor desarrollo radicular.
- Comportamiento: penetración robusta con buena capacidad de rotura en profundidad.
Rejas extirpadoras: preparación superficial y control de malas hierbas
Las extirpadoras trabajan más superficialmente, dejando el suelo más plano y favoreciendo el control de malas hierbas y la preparación del lecho de siembra.
- Dónde destacan: suelos menos compactos y labores de acabado.
- Beneficios: rotura de terrones, mezcla uniforme del horizonte superficial y mejor germinación y implantación del cultivo.
- Comportamiento: alta capacidad de extirpación y afinado del terreno.
Combinación en cultivadoras de dos filas: descompactar y afinar en una pasada
Para aprovechar lo mejor de ambos mundos, es habitual montar escarificadoras en la primera fila (descompactación y borrado de huella) y extirpadoras en la segunda (acabado, nivelación y control de hierbas).
Resultado: un suelo descompactado en profundidad y listo para la siembra, mejorando la eficiencia de la labor y el rendimiento.
Consejos rápidos de uso
- Ajusta profundidad y velocidad a la humedad y textura del suelo.
- Evita trabajar con suelo excesivamente húmedo (riesgo de emborronamiento y compactación secundaria).
- Revisa el desgaste de las rejas para mantener la penetración y el control de hierbas.
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